martes, 12 de enero de 2016

Pulitzer y Hearst

Pulitzer y Hearst


Joseph Pulitzer

Joseph Pulitzer, un humilde húngaro judío que vivía en Estados Unidos, y William Randolph Hearst, un californiano adinerado, son considerados los padres del “Amarillismo”. A pesar de pertenecer a clases sociales y haber vivido en contextos muy diferentes, ambos iniciaron sus medios con el fin de informar a las clases populares, sin distinción alguna de partido o ideología. Sin embargo ambos buscaban a través de sus periódicos alcanzar la mayor cantidad de lucro posible , llegando al punto de tergiversar la información o inventársela para causar conmoción. Alex León, en su artículo Tinta Amarilla (León, 2006), habla de la fundación del sensacionalismo por Joseph Pulitzer y su posterior enfrentamiento con Hearst, haciendo énfasis en la vida y los ideales del primero a través de esta nueva forma de hacer periodismo.
Joseph Pulitzer adquiere su primer trabajo como periodista gracias a que se hizo amigo de un abogado que conoció en una biblioteca y que escribía en el periódico Westlich Post. Cuando tiene la oportunidad de redactar una noticia sobre un robo, su éxito se hace evidente, generando que los ejemplares se agoten y que su estilo de frases cortas y contundentes, que cuentan la realidad tal y como es, se hagan famosas dentro de la sociedad. Revolucionando la forma de contar las noticias, es considerado un riesgo para la existencia de los otros medios, por lo que sus acciones en el periódico son compradas a un alto precio, se hace millonario y compra el Post Dispatch de San Diego, cuya edición bajo su mando empieza con las siguientes palabras: “El periódico saldrá a las calles con esta declaración: “El post Dispatch no servirá a otro partido que al pueblo: no será órgano del republicanismo sino órgano de la verdad; no seguirá causas sino conclusiones; no apoyará a la administración sino la criticará, se opondrá a todos los fraudes e imposturas abogará por principios e ideas y no por prejuicios y partidismos” (Ibíd.2006).





“Si un periódico es un servicio real al público, este debe tener una gran circulación porque la circulación significa avisos y los avisos significa dinero y el dinero significa independencia” Joseph Pulitzer



Con cierto tono de imparcialidad, Pulitzer sigue ganando éxito contratando los mejores escritores y dibujantes y modificando la forma de redactar las noticias, imponiendo su estilo capaz de generar sentimientos, emociones y conmoción en los lectores, así como tenía en cuenta todo lo que estos le manifestaban, otorgándoles  a sus cartas, tanto de aprobación como de indignación, un espacio en su periódico. Años después se traslada a Nueva York y compra The New York World, donde comienza una batalla mediática con uno de sus discípulos, William Randolph Hearst, quien después de haber trabajado con él varios años, decidió comprar otro periódico, The New York Journal, con el mismo modelo de su maestro. Este enfrentamiento lleva al uso de estrategias que iban en contra de la ética periodística, pues el afán de obtener más lectores y mayores ganancias, llevó a que deformaran los hechos, presentaran declaraciones falsas o fuera de contexto, exageraran historias, que durante la Guerra de Independencia de Cuba llevaron a que la población decidiera apoyar la intervención de Estados Unidos, ocasionando la guerra Hispanoamericana. Las estrategias de Hearst fueron más radicales, significándole su triunfo sobre su maestro, a pesar de que éste haya logrado un fallo a favor de la libertad de prensa, después de destapar un hecho de corrupción que involucró a la familia del presidente Roosevelt, durante la compra de los derechos de construcción del Canal de Panamá. Estos compraron la concesión de manos de una compañía francesa a 3,5 millones de dólares y los venden a terceros por 40 millones. Cuando Pulitzer muere en 1911, el sensacionalismo queda en manos de Hearst quien años después va a la quiebra por la Gran Depresión de 1929.




William Hearst

William Randolph Hearst, hijo de uno de los muchos hombres que decidieron viajar al oeste de los Estados Unidos durante la “Fiebre del Oro”; nacido en una familia adinerada por los viajes que hacía su padre comprando y vendiendo minas, hasta que encuentran un yacimiento de plata y cobre que los enriquece, es el origen de aquel hombre que creó una prensa popular, destinada a atraer la atención de las clases bajas, y que criticó el papel de las familias ricas del este, tanto en los medios como en la política. Esta perspectiva de Hearst, no sólo como el creador del sensacionalismo sino como un hombre que rechazaba a las élites, amaba el arte, fracasó en la política y tuvo su propia productora de cine, se abarca en el artículo, Hearst contra Pulitzer: el cuarto poder (Reig,2009), de Ramiro Reig, para el diario español La opinión Coruña, haciendo énfasis en la importancia que el periodismo amarillo llegó a tener, a finales del siglo XIX y principios del XX, como ente de gran influencia sobre las masas, considerándolo “el cuarto poder”.






"Mis periódicos no trasmiten noticias, las crean" 
William Randolph Hearst.


William Randolph Hearst fue un californiano que nació en medio de riquezas, teniendo la oportunidad de viajar a Europa, estudiar en Harvard y comprar sus propios medios de comunicación, como el diario The New York Journal. Sin embargo, a pesar del dinero que tenía, con el contacto que tuvo con jóvenes de prestigiosas familias del este, a los que consideraba engreídos, crea un sentimiento de
rechazo hacia ellos, enorgulleciéndose de ser del oeste y haciendo manifiesto este odio en los medios que fue adquiriendo, usándolos para atacarlos y para llevar información a las clases populares. Este último fin, lo logró apelando a los sentimientos y emociones del público, exagerando las noticias o inventándoselas, viéndolos también como una fuente de ingresos. De esta forma da origen al sensacionalismo, el cual se hace evidente a través de la batalla que disputa con el periódico de Joseph Pulitzer, The New York World, durante la guerra Hispanoamericana, donde “El Journal, en una doble edición de mañana y tarde, alcanzó la increíble cifra de un millón de ejemplares” (Ibíd. 2009). En ese entonces, Hearst ganó gracias a las historias de Evangelina Cisneros y la voladura del Maine, sin embargo, el World de Pulitzer también tuvo la oportunidad de lograr grandes exclusivas, como el escándalo de la compra de los derechos de construcción del Canal de Panamá, donde estaban involucrados familiares y amigos del presidente Roosevelt, así como el soborno a varios militares colombianos para que apoyaran la separación de Panamá. De esta manera, el californiano no gana la batalla hasta la muerte de Pulitzer en 1911.





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